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Por qué estudiamos así.

Practica, aprende de cada respuesta y vuelve a lo importante. Un método pensado para que cada sesión de estudio tenga un propósito.

Menos tiempo decidiendo qué estudiar. Más tiempo avanzando, una pregunta cada vez.

Empezar a estudiar

Tres pasos para aprovechar cada sesión.

01

Responder antes de mirar

Mano que marca una respuesta en una hoja de test
Qué se ha observado

Un metaanálisis de 222 estudios de aula encontró una mejora media del rendimiento con cuestionarios. Otro análisis encontró ventajas de recuperar información frente a volver a estudiarla.

Cómo te ayuda

Practicas con preguntas antes de ver la respuesta. Así descubres qué sabes y dónde merece la pena concentrar tu tiempo.

02

Corregir para aprender

Hoja de respuestas con una opción corregida y un lápiz
Qué se ha observado

En un experimento con preguntas de opción múltiple, recibir corrección aumentó las respuestas correctas posteriores y redujo la repetición de opciones falsas.

Cómo te ayuda

Compruebas la respuesta correcta y consultas la explicación y la fuente cuando están disponibles. Cada fallo te ayuda a orientar el siguiente paso.

03

Volver después

Calendarios y una pregunta que vuelve en distintas sesiones
Qué se ha observado

Una síntesis de 317 experimentos observó beneficios de distribuir el estudio. El intervalo útil depende, entre otras cosas, de cuánto falta para la prueba final.

Cómo te ayuda

Tu plan combina preguntas nuevas con repasos pendientes y tiene en cuenta la fecha de tu examen. Siempre sabes por dónde seguir.

Entra, practica y sigue avanzando.

Responde preguntas de convocatorias anteriores, pon a prueba tus conocimientos en un simulacro y revisa tus resultados. Después, vuelve a las preguntas que necesitas trabajar.

Tu próxima sesión empieza con un paso claro.

Empieza con la preparación disponible y descubre el método practicando.

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